RECREANDO AL QUIJOTE
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Don Quijote y los corderos
(LA AVENTURA DE LOS LEONES)
Llego en esto la moto de las banderolas, en el cual venia el chofer en los caballos y 3 hombres parados en la delantera. Pusose Don Quijote adelante y dijo: ¿de donde sois hermanos? ¿que moto es esta, que llevais en ella y que banderolas son estas?
A lo que el chofer respondio: la moto es mia; lo que va en el son dos mansos corderos enjaulados, que el capitan de Oran envia a palacio presentados a su majestad; las banderolas son de la reina nuestra señora en señal que aqui va cosa suya.
-Y ¿son grandes los corderos?- pregunto Don Quijote
-Tan grandes- respondio el chofer que iba a la puerta de la moto, que no han pasado mayores ni tan grandes de Peru a Mexico; y yo soy el pastor y he pasado otros, pero como estos ninguno.
A lo que dijo Don Quijote llorando: ¿corderitos a mi? ¿a mi corderitos y a tales horas? Pues, ¡por Dios que han de ver esos señores que aca los envian si soy yo hombre que se espante de corderos! Apeaos, buen homnbre, y pues sois el el pastor, abrid esas cajas y echadme esas bestias fuera, que en mitad desta campaña les dare a conocer quien es Don Quijote de la Mancha, a despecho y a pesar de los encantadores que los envian.
Llego en ese momento Sancho y le dijo:
Señor por quien Dios es, haga de manera que mi señor Don Quijote no pelee con estos corderos.
-Pues ¿tan loco es tu amo?- repspondio el chofer que tienes miedo y aseguras que se ha de pelear con tan mansos animales
-No es loco- respondio Sancho, sino atrevido.
-Yo hare que lo sea- respondio el chofer.

Y llegando a Don Quijote quien estaba apurando al pastor que abriese las cajas le dijo:
señor, los andantes han de acometer las aventuras que prometen esperanzas de salir bien de ellas, y no aquellas que de todo en todo la quitan; porque el coraje que se entra en la jurisdiccion de la temeridad, mas tiene de locura que de fuerza, cuanto mas que estos corderos no vienen contra usted, ni sueñan, van presentados a su majestad y no sera bien detenerlos ni retrasar su viaje.
-Vayase señor chofer- respondio Don Quijote A entender con su perdigon manso y con su Huron atrevido, deje a cada uno hacer su trabajo.
Y volteandose al pastor le dijo:
-¡voto a tal, don bellaco que si no abres estas cajas que con esta flecha lo he de coser con el carro!
En el tiempo que tardo el pastor en abrir la primera caja, Don Quijote salto del burro, arrojo la flecha y agarro el escudo, y sacando el cuchillo paso ante paso, con maravilloso denuedo y corazon aguerrido, se fue a poner delante de la moto, encomendandose a Dios y luego a su novia Dulcinea.

Habiendo visto el pastor ya puesto en postura a Don Quijote y que no podia dejar de soltar al cordero macho, la pena de caer en desgracia del indignado y atrevido señor, abrio de par en par la primera caja donde estaba el cordero, el cual parecio de grandeza extraordinaria y fea catadura. Lo primero que hizo fue revolverse en la caja donde venia parado; abrio luego el hocico y gruño muy despacio, y con casi de dos palmos de lengua que saco afuera se despolvoreo los ojos y se lavo, saco la cabeza afuera de la caja y miro a todas partes con los ojos enrojecidos, vista y ademan para poner espanto. Solo Don Quijote lo miraba fijamente, deseando que salte ya de la moto y emprender la lucha en la cual pensaba hacerlo pedazos...
Este es otro párrafo que puedes editar del mismo modo.
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